Wednesday, August 28, 2013

Flaubert. Flaneur.




16 comments:

Jiménez said...

«Tú sabes que hay un escritor que es mejor que Dumas, y que se llama Balzac. Y hay un escritor que es mejor que Balzac, y que se llama Flaubert. Y un escritor mejor que Flaubert, y que se llama Stendhal.
Y un escritor mejor que Sthendal, y que se llama Proust.»
JRR (que no es Tolkien,y claro 28 textos antes de Proust)

JosetosevaaacostaR said...

Saludemos a E.B.. Hija de la medianoche parisina, hija de un murciélago horario. No es hija de Balzac, pero podríamos concordar, si así se gusta, que efectivamente es engendro de la cafeína.

Niña porfiada, poco chévere, con más ambiciones que lo que se encuentra al otro lado de la pluma.

Esta "niña", ama, fervientemente. ¿Qué ama? ¿Cuándo? ¿Siempre? Ni su hija lo sabe, ni Charbovari, ni sus otros dos amantes (chuuu, les conté el final).

¿En qué se ha fijado Joseto? Hubiera sido fácil el discurso: "claramente crea posiciones pares del hombre que puede aspirar a otras labores, mientras que la mujer puede aspirar a casarse por amor". No po, así no es la cosa. Joseto se fija en el arquetipo de amor que se esclarece de página en página. Lo que hace Flaubert, es crear un "tablero de ajedrez" del amor, en el que nuestra Madame quiere ser reina, quiere ser lo top. No quiere a este peón pelafustán, no, la ambición es más grande que el sentimiento, hay que sacrificar piezas para alcanzar el objetivo.

Esto es todo lo que puede decir un lector, del casi insignificante tercio del libro. Ahora no haré como Balzac, e iré a dormir.

http://www.elimparcial.es/images/uploads/madamdentro2.jpg

Pedro León Wielandt said...

buscando a Emma... muchos fotógrafos y por lo tanto muchas fotografías debe estar escondida por ahí.

Pedro León Wielandt said...

aquí un mejor link :http://sientateyobserva.com/tag/diane-arbus/

Daniel Cathalifaud said...

Llegué a la descripción de los platos de la Vauleyessard en la segunda vuelta, y me pregunté que si Flaubert usaba las largas y detalladas descripciones para que el lector se hiciera a la idea de lo que estaba por venir y que adivinara lo que realmente quería decir con ese fragmento (como el contraste en el episodio de la catedral), ¿para qué describir los platos del banquete; qué esperaba Flaubert de mí? Entonces caí en la cuenta que es ese exacto momento cuando Emma se enamora de París, exactamente en el párrafo en que ella reflexiona sobre el suegro del marqués y de cómo había sido la vida de este en la corte; y un poco después me asaltó la revelación al leer el baile de Emma con el vizconde. Es el vizconde el ideal de hombre que busca ella y el fruto de su desencanto, es el vizconde el que está de pie junto a Emma cuando ella escribe a León, en Ruán; es la Vauleyessard, ese capítulo del libro, la causante de este trágico final.

Todo esto no hizo más que confirmarme lo buen escritor que es Flaubert: sabía el final de la novela desde que comenzó a escribirla, e incluso nos da una pista en la mitad del libro cuando embargan el café de la competencia del León de oro por culpa de Lheureux. Cada mínimo detalle de la novela está planeado: la poca descripció de Berta refiere al poco interés que tiene la madre por su hija; la irritación que provoca Homais es el mismo efecto que produce la ciencia al creerse con todas las respuestas, el positivismo de la época y el desarrollo científico, el desinterés del cura por el estado espiritual de Emma (que creo provoca a Emma a pecar, al no tener la Iglesia una mísera relevancia ni interés respecto de su vida).

Flaubert separó la novela en tres partes perfectamente planeadas: cada una tiene una lectura especial (en la primera, son los héroes religiosos; en la segunda, la historia y la filosofía; y en la tercera, orgías que leía a León), seguida por una idealización de la vida producto de la lectura y el posterior brutal choque con la realidad, que causan que esta obra sea la novela del desencanto por excelencia.

Alfredo said...

Flaubert no deja de impresionarme, sinceramente. Su manera de escribir fuerza un tipo de lectura a la que un lector poco entrenado y que condiciona la lectura a su propio entusiasmo, como yo, no tiene por donde atacar a la novela. Son tal cantidad de detalles y de descripciones, una tras otra, tras otra, tras otra... tras otra; que realmente deja exhausto. La única manera de leer la novela que he logrado ha sido superficialmente, sin concentrarme en mas que uno que otro detalle y prediciendo en desenlace de ciertos acontecimientos, entre ellos, el fracaso de la operación al pobre pie de Hipólito (con pobre me refiero a Hipólito, no el pie).

Lo único que he logrado descifrar es lo inexplicable y lo único que podría explicar es lo ya explicado. Tal y como Madame Bovary se comportaría frente a alguna obligación que le correspondiera a su condición de mujer y señora. Respondería con evasivas y sin llegar terminantemente a una respuesta, pero dejaría a la mayoría satisfecho y solo a los más disconformes se les notaria un gesto de desaprobación.

Alfredo said...

Los acontecimientos precisados son, naturalmente, extremadamente obvios.

Martín Venegas said...

En una carta a Ernest Duplan del 12 de junio de 1862, Flaubert escribió:
«Nadie me ilustrará mientras yo viva, ya que el más ínfimo dibujo devora la más hermosa descripción literaria. En cuanto el lápiz fija a un personaje, éste pierde su carácter general, esa concordancia con millares de otros seres conocidos, lo que hace que el lector diga “Ajá, yo he visto a éste” o “Éste tiene que ser fulano”».

Las fotos que han estado buscando son una realización del deseo de Flaubert, son una manera de decir “Éste tiene que ser fulano”».

(Sin saber francés, podemos seguir el párrafo en su lengua original: «Jamais, moi vivant, on me m'illustrera, parce que la plus belle description littéraire est dévorée par le plus piètre dessin. Du moment qu'un type est fixé par le crayon, il perd ce caractère de généralité, cette concordance avec mille objets connus qui font dire au lecteur: 'J'ai vu cela' ou 'Cela doit être». ¡Los franceses le dicen crayón al lápiz!)

Magdalena Labbé said...

FRACASE

Ignacio Infante said...

Flaubert: 1 / Infante: 0
(gana por knock out)

Federico said...

Perdi...

Federico said...

Flaubert me hizo canoa...

Federico said...

Flaubert me hizo canoa...

Nefelibata said...

Madame Bovary, sin lugar a dudas una novela hecha a partir de fotografías, de miles de millones de fotografías. Cada detalle, cada descripción hace de la lectura una lectura alucinante, que te llena y apasiona. Sin embargo, dificil, de tiempos muy marcados y escenas lo bastante complejas como para que en ocasiones cueste mantener el ritmo adecuado para lograr terminarlo con éxito y satisfacción... Yo sigo en su búsqueda...

Es un reto personal.

Pedro León Wielandt said...

¿Cómo decir si perdí o gane?, puede que haya perdido, pero al menos fue por los puntos y no por knock out, batalla de larguísimo aliento a una novela que no supe golpear... ¡a seguir "leyendo"!

Daniel Cathalifaud said...

Aunque lo haya terminado... Flaubert gana igual. Son tres razones para leerlo, tres para no hacerlo y sólo tres rounds para intentarlo.