Sunday, June 15, 2008

Comentarios.


Venus en el Pudridero

Eduardo-elisa Anguita Cuellar

24 comments:

Anonymous said...

Luz sobre papel:

Con mi lectura de “La Venus del pudridero” y de “Altazor”, me doy cuenta de que hay más de una aspecto semejante entre ellos, pero me quedo con el que más me gusto como metáfora e idea que es acerca de la capacidad de creación y destrucción del hombres a través del amor, o simplemente por las ganas del hombre en pretender ser como Dios.
En Altazor este tema se traduce, aunque suene obvio en la creación de un nuevo lenguaje, ya que más que en la destrucción, a mi parecer, se focaliza en descomponer pero lo principal es la invitación a crear, para crear algo totalmente nuevo, es como si recogiéramos pedazos de distintas cosas destruidas y comenzamos a pegarlos en distinto orden sin lógica ni orden, entonces comenzamos a armar un nuevo puzzles con distintas piezas generando un concepto totalmente nuevo, en el sentido de que al ser mío pierde completamente cualquier semejaza a lo previamente creado por cualquier persona e inclusive por mi, pero este hecho de crear o lo creado ya se nos va de las manos, consumado el acto, todo lo hecho, o más bien dicho todo sentimiento que evoca lo realizado o los recuerdos de este es pasado, es mentira, lo que es es la verdad, que se aleja de todo lo establecido
Y en la Venus del pudridero hay dos imágenes que me guardo respecto al tema, para esto cito: “No lamentes la ausencia de la semilla, ama grandemente el fruto dado. La semilla debe morir” “¿Siempre ha de ser así, más fuerte el amor, que los amantes, los actos más que ellos mismos, de modo que dormidos, si abren de pronto los ojos, aterrados contemplan que el otro, el tercero ha huido, y de ellos no quedan sino dos cadáveres inocentes?”, de esta manera puedo ver que ambos autores pretenden dar un fin “superior” a la creación que escapa de las amarras del creador sino que recae toda acción en el objeto o idea creada, que huye de todo limite o frontera que pueda dar la lógica humana y que permanece en el infinito siendo pasado, presente y futuro todos por separado, pero a la vez juntos.

Mª Josefina Barrena IVºA

Anonymous said...

"Altazor en el Pudridero"

Después de haber leído a Vicente Huidobro en “Altazor”, comenzamos a leer otro escritor chileno llamado Eduardo Anguita. Observando, escuchando y analizando sus poemas pude apreciar varias similitudes e ideas que se iban repitiendo en ambas obras.

Mientras voy nombrando algunas de las características que encontré en “Venus en el Pudridero” de Eduardo Anguita, iré relacionándolas, con el libro de Huidobro recientemente leído. En primera instancia, cuando nos enfrentamos al poema, vemos como el autor va sintiendo y hablando del paso del tiempo, en los primeros versos podemos darnos cuenta de que está hablando del verano, por los elementos y características que van siendo nombradas, así como después va hablando del otoño, del invierno y finalmente de la primavera. Por otra parte, las primeras estrofas, repiten la idea de “gusano” que generalmente es asociado a la idea de putrefacción, lo que contrasta totalmente con la belleza de la naturaleza, en este caso, con la belleza que cada estación posee.

“Lo que vendrá, será pasado”. En segundo lugar, dentro del aspecto temporal, está la alteración del mismo, presente y pasado no se distinguen, ni diferencian uno de otro, mezclando los tiempos verbales de tal forma, que aunque a simple vista suenen totalmente opuestos y contradictorios, tienen bastante sentido al leerlos en el contexto en el que están.

Por otro lado, aquí se manifiesta claramente la relación amorosa que existe entre dos personas, entre el hablante y su amada, pero una relación que no ha logrado perdurar hasta el momento en que está el hablante, ya que en este aflora un leve sentimiento nostalgia:
“¡Podeos comprender que la amada,
apenas pronunciadas las palabras del amor,
cambie, desaparezca, se destituya?
¡Y todavía sientes el calor de su beso
Y su boca ha expirado?”
Muy ligado a este tema está el romanticismo que se manifiesta en una relación de pareja, además de las demostraciones de cariño que en ella existen.

Junto con las características ya mencionadas, se puede apreciar también cierta relación con Jesús, cuando dice: “A un muerto, a un muerto se debe este mundo.” Teniendo en cuenta a Jesús como el Salvador de los hombres, es decir, como Salvador del mundo.
Esta característica también se encuentra presente en “Altazor”, me refiero a esta cierta connotación religiosa, no necesariamente en un tono de respeto, pero sea por lo que fuere está presente en ambas expresiones artísticas.

Otra particularidad que podemos presenciar es la esfumación de las fronteras establecidas, lo cual podemos observar en los siguientes versos:
…“Comencé a ser mi semejante”…

… “Tú eres mujer, tu eres hombre.
Eres el muchacho y también la doncella
Tú, como un viejo, te apoyas en el cayado.
Eres el pájaro azul oscuro
Y el verde de ojos rojos.”…

Eduardo resalta la imagen femenina dentro de su poema, resalta cualidades de la mujer, para las cuales tiene una descripción muy especial:
“Un paso infinito y que nunca lega a realizarse
Es la mirada de la mujer que recibe al hombre
Sobre su nariz, el entrecejo es el puente atravesado sobre el goce
Y el río,
para que yo mida mi alcance, mi agonía
Y mi consumación.”
En ambos escritores, Anguita y Huidobro, vemos este sentimiento y especial dedicación para hablar de la figura femenina. En “Altazor”, el Canto II está dedicado una mujer muy importante para la historia cristiana católica, la Virgen María, la madre de Jesús, aunque su descripción sea algo irónica, en el fondo podemos apreciar esa admiración o respeto, por la madre de todos nosotros, que siente Huidobro, ya que o sino no le hubiera dado la importancia que le dio, al escribir el segundo canto. Sin embargo la imagen de la mujer de la que habla Anguita es una imagen bastante más terrenal y por lo tanto, un poco más aterrizada, ya que describe los efectos de las mujeres en los hombres, tal como lo que el sintió por parte de su amada.

En “Venus en el Pudridero el lenguaje también toma gran importancia, el autor plantea que venimos de la palabra y nuestro destino es regresar a ella, esto lo podemos interpretar como una relación entre nuestra existencia y el lenguaje, así como Dios nos creó a través de las palabras, de esta manera creó al mundo.
Este tema lo vemos repetirse en el poema de Huidobro, ya que él busca descomponer completamente el lenguaje, volver al origen para volver a nacer, y formar algo completamente nuevo.
“¡Si yo pudiera
Volver la flecha al arco, el beso al labio,
La nota a su instrumento!”

Como pudimos ver, existen una gran cantidad de conexiones entre ambos poemas, conexiones bastantes trascendentales con respecto a las ideas de los autores, ya que de alguna manera buscaban transmitir algo especial, algo que se saliera de lo común. Creo también, que lo logrado por Anguita, es un trabajo muy completo, ya que utiliza elementos muy parecidos a Huidobro, pero logra insertarlos en el mundo, logra aterrizarlos, escribiendo su historia marcada por un estilo vanguardista, es decir, logra expresarse a través de contradicciones, metáforas y descomposiciones, tanto del lenguaje como del tiempo.

“Amada, ya amada, llamada
Venid, ven ida.
Amante, ama antes,
Bésame después.
Y dime, con la cara vuelta:
Amor, te esperaré ayer. “

Andrea Quezada
IV°B

Anonymous said...

Venus en el Pudridero

Venus en el Pudridero es una puesta en canto de la creación. Al decir creación, se habla del proceso necesario de vivir y morir para luego crear. Temas que recurren en ambos, Anguita y Huidobro, durante este proceso, son consideraciones en torno a la belleza, la temporalidad efímera en su redundancia, la memoria y su inutilidad.
La existencia en la posibilidad de crear juega un rol antagónico, ya que existir implica intrínsicamente ser y estar, así mismo, todo lo que se opone a una caída hacia el retorno. De esta manera, el ser, requiere de forma automática un no ser, siendo de esta forma la negación y destrucción de todo lo ya existente necesaria para el atentado de creación. En ambos escritores se le aprecia como oposición a la mimesis, ya sea mediante la denigración de una amada-diosa, o la caída en círculos de un hombre mago.
El lenguaje y su falta de sentido apunta a un desprendimiento de lo conocido para crear un deslizamiento de imágenes sin denotación, sin significado, pero con originalidad única e irrepetible. La belleza esta directamente relacionada con dicha característica, ya que esta no juega un rol simplemente descriptivo, sino que se entrelaza mediante aspectos místicos y más bien estéticos.
En lo personal estos planteamientos me evocan un flashback inevitable hacia el escritor Jorge Luis Borges. El concepto de existencia según este autor, reside curiosamente en el hecho de que las cosas no existen por si mismas, sino que solo cuando son pensadas. De este modo se puede establecer el derrocamiento de todo esquema a priori, conjunto a la constante resonancia del olvido como algo imprescindible. El tema de los opuestos necesarios para crear se asemeja de forma evidente a las simetrías borgeanas, al igual que el absoluto desprecio a la mimesis como negación de toda posible creación artística, rescatando así el tema del otro yo, del yo en el espejo, invertido o talves infinito. El lenguaje, así mismo, con su incapacidad de nombrar las esencias de las cosas: lo conocido no puede ser transmitido a otro a menos que aquel conozca lo mismo. De aquí nace nuevamente la necesidad de crear un lenguaje nuevo.

El poema de Eduardo Anguita no hace más que reiterar la ya mencionada idea de la muerte como acto necesario para crear. El mismo titulo actúa en forma de metáfora, aludiendo de esta forma a la descomposición, llevando así la idea del proceso a niveles y subniveles en su extremidad máxima, la completa destrucción del hombre mediante el amor, o como lo es en Huidobro, la muerte del lenguaje, la caída de Atazor, y en Borges, la ceguera para crear un nuevo mundo.


“No lamentes la ausencia de la semilla,
ama grandemente el fruto dado.
La semilla debe morir”


Camila Sibisa

Alejandra Alarcón IV°B said...

Venus en el pudridero & Altazor

Como escuchando el cantar de los pájaros, Venus en el pudridero y Altazor son semejantez con el fin de los tiempos... La vida y el amor dura un instante y están destinados a terminar en un momento dado. Pero así mismo, este final, este viaje al final es, así mismo, el inicio de algo nuevo... Sin estos dos factores, amor y lenguaje, ¿existiriamos realmente?... Con Altazor encontrabamos el final del lenguaje y su regreso al ciclo gracias a un molino, molino que en la venus en el pudridero funciona como el tiempo y la corrosión de la carne y el alma... Volver a la tierra para dar inicio a algo nuevo. Todas estas cosas duran un instante, el cantar de las aves, la vida, el amor... El mismisimo lenguaje, una vez dicho, ya ha terminado. Tan ilógico es este ciclo que viene en pares... El fin y el inicio, amor y odio, lenguaje y silencio...(¿Es el silencio el contrario del lenguaje o parte de él?)
Ambos poemas son maravillosos, y lo que transmiten no es algo negativo y oscuro como podriamos pensar del fin, de la muerte... ¿Por qué temerle a la creación?. Ambos autores se asemejan justamente por eso... Con aquella muerte del instante, lo ilógico cobrara pleno sentido, al igual que ambos poemas una vez se han escuchado como música

El arriesgado Vega said...

Hablaré, al igual que mis compañeros, sobre el vínculo entre La Venus del Pudridero de Eduardo Anguita y Altazor de Vicente Huidobro. Huidobro un escritor vanguardista fundador del movimiento creacionista y Anguita, un autor contemporáneo fundador de los movimientos “David” y “Decoracionismo”.

Ambas obras presentan vínculos entre significados que se destacan dentro de la globalidad del poema.
Huidobro en Altazor representa esta idea de una forma radical y precisa, las palabras se unen entre si no para romper esquemas, sino para otorgarle una apreciación mayor a las palabras, el nexo entre ideas y la repetición de estas dan a conocer una forma nueva de escritura que traspasa la forma lógica y literal de las palabras para otorgar un sentido nuevo y mas completo que individualmente, en este sentido todas las palabras y conceptos están tan relacionados que la degradación o la perdida completa de letras no cambia la profundidad emocional que se quiere expresar, también el simple uso de vocales, Altazor no es una representación lógica de sucesos ya que esta centrada en una representación emocional y creacionista de las palabras, la mentalidad de creador que expone Huidobro es utilizada únicamente para demostrar que todas las palabras son creadas y reproducidas por la persona que las dice, así, cada uno es el dueño y creador de palabras que expresan sentimientos inexplicables en un idioma predeterminado.

Anguita en La Venus del Pudridero representa esta noción pero con un medio distinto y forma lingüística distinta ya que su visión parte en lo terrenal y finaliza en el éxtasis, el medio usado es la unión de pareja, el vínculo es tan profundo y tan completo que la parte carnal humana desaparece para destacar la complementación de almas, representada con ciertas metáforas que destacan la profundidad de la emoción, tanto así que el hombre termina amándose a si mismo ya que se da cuenta que la mujer es una copia congruente de el, luego del amor solo queda el recuerdo del mismo, momento en el que se expresa la eternidad del amor y la imposible perdida de este.

El nexo expuestos por ambos autores tienen como finalidad mostrar la realidad emocional y unir diferentes conceptos en una unidad, que terminan centrándose en una, el creador de las mismas, una representación francamente excepcional que en conjunto con la falta de lógica permite destacar las sensaciones sobre la gramática formando obras hermosas y profundas en toda su expresión.

Soledad said...

"TODAS LAS BOCAS SON NECIAS, TODAS LAS PALABRAS NECESARIAS"

Si bien creo que para estipular un conexión entre Altazor y La Venus es necesario recalcar lo que tanto hemos dicho de la necesidad de destrucción para crear, de la palabra como creadora y del poeta como pequeño dios, no me siento capaz de focalizarme en esto sin desviarme descriteriadamente a lo que más me ha encantado de los dos poemas, su sonido. Es por esto que decidí arriesgarme y hacer un comentario que probablemente no abarque los temas más definitorios de la conexión entre estas dos creaciones, pero que sí abarque lo que ha significado para mí la lectura de ellos.

Debo admitir que nunca fui una fanática de la poesía, los poemas infantiles siempre me aburrieron y ni siquiera los no tan infantiles (como Lihn o Hahn) lograron captar mucho mi atención, y de la misma forma que cuando aprendí a leer con Borges, en este último tiempo he aprendido a leer poesía con Altazor, y pude comprobarlo con La Venus en el Pudridero. Paradójicamente mi forma de leer poesía no es leyéndola exactamente, sino escuchando. (SILENCIO, la tierra va a dar a luz un árbol).

Lo dije en clases y voy a seguir repitiéndolo, para mí la clave esta en el sonido de las palabras, en como unidas unas a otras logran un ritmo que te obliga a dejar de pensar en todas las posibles variables que podrían cambiar el sentido de los escrito (cosa que no se me hace tan fácil, aunque me encantaría negarlo siempre he sido un poco cuadrada) y simplemente dejarte caer o dar un paso infinito y que nunca llega a darse realmente… o algo por el estilo.
Puede que después de todo si vengamos de la palabra y que esta deba morir en la boca de cada persona que lea este poema porque a un muerto se debe este mundo.-

Cecilia Pérez said...

Venus en paracaídas, Altazor en el pudridero..

Uno, la viva imagen de un hombre bajando por el espiral que es la vida, hasta llegar a la muerte, el otro, la intensa pasión entre dos amantes y su desarrollo decreciente.

Ambos libros son espectaculares, relatan una historia llendo más allá del lenguaje de las palabras, adentrándose en el lenguaje de las imágenes, de los recuerdos, y del sonido. En ellos está muy presente la idea de la muerte como algo no necesariamente negativo, sino por el contrario, se presenta como algo innovador, que permite terminar con todo lo estructurado y preestablecido, para crear un nuevo mundo sin reglas aparentes, solo las personales. Todo esto indica que ambas obras son completamente vanguardistas, Altazor al romper con la sintaxis del lenguaje y formar nuevas palabras, y la "Venus" al proponer un mundo nuevo y con esperanzas luego de la ruptura de una relación que en su momento fue próspera y apasionada.

Ahora, si nos centramos en el espacio-temporal de ambas obras, podemos ver que aunque ambos traten el tema de la ruptura y de la muerte, no lo hacen de la misma manera ni en el mismo tiempo, pues Anguita, en su "venus" no aborda el tema hasta el final del libro, antes de eso, pretende hacer sentir al lector la intensidad de un instante que se vive, pero que a la vez es fugaz, ya que todo en la vida termina, incluso ella misma. Quizás desea que uno valore esta vida, pero que a la vez uno busque la construcción de un nuevo mundo, lo cual sería una gran paradoja.

Huidobro en cambio, en su libro Altazor, muestra el tema de la ruptura desde el principio, mostrando la vida pasada como algo bonito, pero pasado, y a medida que va cayendo en paracaídas, cae en el olvido de todo lo anterior, pero eso a su vez, trae como consecuencia el poder crear un mundo nuevo, a partir de ideas, palabras e imágenes nuevas. Por esto, Altazor vendría siendo una especie de continuación de la "venus", representando al hombre luego de la ruptura del mundo anterior, y su olvido del pasado.

Luego, aunque ambas obras busquen esta meta, hay una clara contradicción o paradoja en lo que se plantea, ya que también plantean que todo momento es pasajero y perecible, por lo que por más que se cree un mundo nuevo a base de imágenes, sonido y un nuevo lenguaje, no se podrá mantener por siempre, y siempre va a ir cambiando por otro, muriendo el mundo anterior. Quizás lo que pretenden ambos célebres escritores, es que uno sea capaz de vivir el presente, sin tomar en cuenta ni el futuro ni el pasado, disfrutar al máximo la vida y pretender mejorar siempre en todo aspecto, siempre cambiando para mejor, muriendo una y otra vez el mundo interior anterior. Paracaídas y pudridero, ambas palabras usadas para mostrar la fugacidad de los momentos y lo que provoca si se alargan mas de la cuenta tales momentos.

Anonymous said...

“Gusano en paracaídas”

La Venus en el pudridero es una lamentación del hombre ante la fugacidad de las cosas que la vida pone en su camino. La libertad de éste se ve limitada ante la impaciencia de encontrar algo o a alguien antes de que desaparezca, en este caso, el amor. Cuando es encontrado, el hombre lo aprovecha al máximo, llegando incluso a olvidar que este no durará para siempre y cuando se esfuma, el hombre pierde el rumbo de la vida, siente que el mundo lo traicionó, le mintió.

Ahí es donde aparece el gusano, representando la decadencia del amor, mostrando un otoño en el ciclo de la vida del hombre, con hojas de colores cálidos, reflejando los tiempos perdidos y la nostalgia por lo que nunca volverá.

Anguita demuestra la fortaleza del recuerdo a través de algo tan frágil y débil como el amor físico, que como todo lo material, es fugaz. El amor como representación de la corporalidad tangible se desvanece, quedando en nada, o quizás tan sólo en un recuerdo inútil, de algo que nunca pudo llegar a poseer para siempre.


“…y se siente el bese de los amantes como una hoja seca
que el pie del tiempo aplasta crepitando:
¿los amantes están muertos? No preguntéis con torpeza.
Pensad en el gusano.”


Y es ese gusano que nombra Anguita, el mismo que pasa por todos los cadáveres, sin remordimiento por encima o por dentro de los que alguna vez estuvieron vivos, el mismo que descompuso varios cantos en Altazor,
¡Odioso destructor de siglos de evolución y estudios del hombre!

Pese a toda la superioridad del hombre ante los demás seres vivos, no puede evitar caer y demostrar su debilidad y frustración ante la soledad del amor perdido.
¡Él no puede hacer nada ante este anillado ser!

Puedo verificar que el hombre está siempre en esta búsqueda, que no se sentirá completo hasta encontrar a su amada o amado, por esto, cabe mencionar a Miguel Hernández y a un fragmento de su poesía “cántico-corporal”


“Te veo en todo lado y no te encuentro,
y no me encuentro en nada; te llevo dentro, y no me llevo dentro ¡Ay! Vida mutilada,
yo, mi mitad ¡Oh Bienenamorada!


El gusano es parte del ciclo del hombre, desde la infancia hasta la muerte, como decir que desde pequeños los niños aprendieron sobre la naturaleza gracias a él, incluso observaron que se puede vivir a pesar del dolor de tener el cuerpo partido en dos, luego la muerte, cuando el hombre se encuentra boca arriba, oyendo los pasos de los demás sobre su cabeza, el mismo gusano, que alguna vez vio como éste, cuando era niño mataba a su “gusano-migo”, toma revancha, arrebatándole en cada mordisco recuerdos de su memoria.

¡Si tan solo el vivo supiera el rencor que guarda el gusano!

¿Pero qué más da?, que sin el gusano, del muerto no saldría nada valioso, como las verdaderas palabras, las que no necesitan formar frases para entregar un mensaje, con estas palabras, Huidobro nos demuestra que ellas, al ejercer su “terrorífico” poder ante la compleja mente del lector, lo dejan totalmente desorientado.


“Al aia aia
ia ia ia aia ui
Tralalí
Lali lalá”


Y que ser tan complejos trae sus desventajas, como perder la sensibilidad ante la simpleza de la vida, dejar de pensar en la semilla y alabar al fruto…dejar de pensar en el fruto y alabar a la semilla ¿quién debe morir?

Ambos poetas nos muestran un comienzo y un fin, un amor y un desamor, una creación y una descomposición. Mencionan la naturaleza del hombre, al hombre muerte, hombre tumba, festín gusano, olvido enterrad- o iiio ai a i a a i i i i o ia

F. Grau

Paulita, atreviéndose a crear, said...

El primer silbo de un ruiseñor

¡Oh, Venus! ¡Oh, Altazor! Pequeños silbos de ruiseñor, nada saben que su instante ya ha pasado, como lo hará el mío una vez que termine esto.

Ambos caerán, fulminados por sus propias canciones.

¡Altazor! ¡Tal vez viviréis por cien años más, pero ya no serás el mismo!

Cronos no perdona a nadie. No espera a nadie. Ni siquiera a sus mejores pupilos.

Todo es transitorio.

El tiempo es como la arena, es como una clepsidra: mientras más intentas retenerlo, más se te escapa. Mientras más desesperación tienes por poseerlo y dominarlo, menos control tienes sobre él. Al final, sólo quedan unos granitos, unas gotitas de agua: tus recuerdos. El único instante que creíste retener, que se alargó en una deliciosa eternidad, pero que, sin embargo, terminará yéndose. Ese momento en que creíste tener la clave de la eternidad en tus manos, pero que te fue brutalmente arrancada.

“Aquí yace un instante, nada más que un instan---, nada más que un instante.
Detente, bello instante!”

¡Detente bello instante! ¡Detente! ¿Por qué te vas? Ya veo, la caída es demasiado atractiva. El fin es demasiado poderoso. Fugaz caes, pequeño instante, sin embargo yo tengo mi paracaídas. Intentaré alargar mi caída, no quiero apresurarme a mi fin. Tal vez, pueda conseguir un parasubidas y comenzar con esta exquisita parodia una vez más. ¿Por qué no?
Los hombres somos demasiado ambiciosos: ni con clepsidras ni con relojes de arena lograremos controlar el tiempo. Y tampoco lograremos aprisionar las palabras con nuestras débiles bocas.

Los labios sueltos te matan. Una palabra puede hundir barcos. Es demasiado para nosotros el lenguaje que queremos contener. La necedad humana de intentar aprisionar lo que es libre, de atrapar y retener las palabras con nuestros labios, de contener la belleza en algún cáliz, de contener el Amor en un solo corazón, nos ha llevado a perder la razón. Si es que alguna vez la tuvimos realmente.

“Todas las bocas son necias, todas las palabras, necesarias”

Pero, ¿son realmente necesarias las palabras? Altazor emprendió la tarea de destruirlas y reconstruirlas, de ser un pequeño dios. Eduardoelisa intentó contenerlas, pues eran su vida.
Mientras uno intenta dominar a las palabras, el otro se sabe dominado por ellas, se sabe creado por ellas. Ninguno puede renegar de ellas, se ven inevitablemente atraídos a ellas, como polillas a la llama.

La palabra creó a ambos, el tiempo se encargó del resto.

¿Altazor pudo realmente destruir el lenguaje? ¿Destruir la palabra? ¿Puedo tener esa tímida esperanza?

Y sin embargo, incluso si las palabras dejan de ser necesarias, las bocas seguirán siendo necias. Tal vez vuelvan a su rol puramente acariciador. Tal vez nuevamente se desvíen de él.

Todo es transitorio, Altazor, eso bien lo sabes. Todo tiene su fin, Anguita, eso lo tienes claro.

Altazor Eduardoelisa Anguita Huidobro, bien sabes que las palabras intentarán aprisionarte, bien sabes que no soportan la rebeldía. Sabes que el fin tiene mucho más poder que los ojos de la amada y sin embargo, la amada te da pequeñas eternidades.

Que la Belleza sin su contenedor resultará insoportable y que por eso la encierras en el cuerpo de tu amada. Que el Amor es demasiado para contenerlo sólo tú, que por eso se te escapa.

Pero cuando sean uno, cuando no sepas dónde terminas tú y dónde comienza ella, sentirás el vino de la eternidad. Pero cuidado, no te embriagues demasiado, no sea que no puedes dejarlo y que tu fin termine por precipitarse a ti.

“¡Vida, vida! Sin duda, eres diferente de la muerte; pero ahora, ¡ay, no puedo distinguirte!”

…Y aquí yace otro instante.

Hablando en pajarísitico, en una lengua tan sencilla y pura, esto hubiese sido más fácil.

Me tomo la libertad de señalar, que tal como Huidobro intentó destruir el lenguaje y las palabras para luego crear los suyos propios, yo hice lo mismo. He destruido la verdadera estructura de un comentario y la he transformado en algo que es distinto, que es mío. Después de todo, esto es la Vanguardia, esto es el Creacionismo.

Esto es un comentario, sí, pero in Paula Bao’s way.

Así evitamos errores de comunicación. Apreciando su tiempo, esperando su comprensión (sobre todo su comprensión de lo que he escrito) y esperando no haberlo confundido demasiado, me despido.

Paulita, como dato, said...

Profe, esta es la nueva era. No sigue las reglas.
Crea y destruye a voluntad.
Éste es el nuevo engendro, el nuevo híbrido de comentario que acabo de crear... Me pregunto... ¿Qué clase de quimera es?

Anonymous said...

Jota, José María, Fernández de Rota

La Venus es un viaje sobre lo perecedero; un viaje de descomposición (me suena), del cenit de la belleza al nadir, al vacío, un viaje al pudridero. Me re-suena.
Pero ¡Ojo!, el gusano es nuevamente la belleza; venimos de la palabra, indefectiblemente vamos hacia ella. Esta vez el objetivo es el regreso, la reivindicación del lenguaje.
“Están rotundamente equivocados mijitos” dice Anguita “El poema no es una rosa, mucho menos un fusil. El poema señores es Yo pintando una vereda, es tú marchando con pancartas blancas, es el pintor pintando el mar con el mar, es regalarle a la amada una jaula de pájaros, es comer poesía, es hablar poesía, es respirar popoesía”. Que sinvergüenza alumno..
La Venus es el tedio de las figuras convencionales, un cuestionamiento al rutinario e imperceptible pasar del tiempo. Un canto a un instante, que sin embargo abrace una eternidad (eco), mediante el (re)nacer de la Palabra, la palabra vista como principio y como final, como Venus y como pudridero.
En el primero canto, a modo de preludio, establece los parámetros para la constitución de una nueva belleza, que engendra la muerte a partir de esta “nueva semilla”, el desprendimiento de las ideas preconcebidas es quizás la barrera más infranqueable, el fin de la razón. Una palabra que trascienda una mera existencia, una vida vivida poéticamente, una épica orientada principalmente al descubrimiento estético. La aparente paradoja del erotismo explícito, del gusano, con la ambición mas exasperada por el afán estético, es , creo yo, la propuesta; la dualidad del pudridero y la Venus, la dicotomía de la muerte y la semilla, la esencia y la nada fundidos en la Palabra. La búsqueda del sentido de la poesía, más allá de los cuestionamientos eruditos, de las razones (enemigas furtivas de la poesía de Anguita).
No podemos soslayar la influencia surrealista del poeta, su participación en la Mandrágora, y su amistad con Huidobro. Sin duda Anguita entendía la poesía como acción. Y La Venus no es más (Ni menos) que la secuela del viaje Altazoriano, no es la contraparte sino la continuación. Me atrevería a decir que la descomposición en este caso es la génesis y no la finalidad.

“Trastornarlo todo, usar las copas de champagne para lavarse los dientes. Levantarse a las dos de la mañana, acostarse al mediodía. El rojo como luto. Después: proyección de nuestra visión sobre los objetos, hasta el uso que realmente creemos y queremos”

Me parece un manifiesto maravilloso, el David, es realmente una osadía, un salto al vacío. No hay mucho más que agregar.

Me choca un poco la aparente intelectualidad metafísica del poeta, pero sentí la armonía melódica de la Venus, y con eso me basta para catalogarlo de enemigo de la razón. Da lo mismo, no soy yo el que habla
La Belleza, la Belleza.

Anonymous said...

Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?

La Venus en el pudridero es un poema que tiene mucho de erotismo, belleza, muerte y algo que se llama amor.

Podemos decir que es un contraste entre lo ideal y lo que realmente es; esto sucede porque a medida que navegamos en el poema nos damos cuenta que vamos cayendo en un hoyo que va en sólo una dirección, la muerte; en este caso, a podrirnos, puesto que existen elementos que hacen que un ser divino deje de serlo.

Algo significativo es la demostración de algo que todo ser desearía llegar a parecerse, o por lo menos tener como amante, puesto que se muestra como algo bello, utópico; algo que los mortales no desarrollamos hasta que conocemos el amar, pero es algo que también nos acerca a la muerte, sin embargo, buscamos la manera de evitarla, esta muerte no es solamente la muerte física de la vida, sino también la desilusión, el amor no correspondido, el sufrimiento, algo que nos hace morir por dentro profundamente; algo que tenemos que aceptar o aprender a vivir con ello a pesar de que su recuerdo se nos haga presente reiteradamente.

EduardoElisa representan la necesidad lógica de lo que es luchar contra la soledad a pesar de que esto es algo normal en la sociedad contemporánea, y es ahí donde Anguita apunta; a la sociedad cansada de lo vivido, la cual desea erradicar su pasado pero que aún no lo sabe.

¿La Venus en un pudridero?

¿Un ser cayendo?

La mimesis de las cosas está cambiando, la base cultural se desmorona para crear algo distinto, nuevo, donde la palabra tradicional se parte en mil pedazos para formar algo espontáneo careciente de raíces. Es ahí donde nace una novedad literaria, donde mezclamos distintas formas de expresión creando nuevas nociones; se crean imágenes que son difíciles de imaginar, sonidos, elementos a los que no estamos acostumbrados pero que nos impresionan.

En ese momento es donde menciono finalmente a Altazor (quien no quiero que tenga más importancia que la bella Venus), propulsor de un lenguaje nuevo, falto de coherencia para el lenguaje establecido, el cual esta ligado con la idea de que la mimesis se debe destruir.

Una característica de ambos tiene relación con la posible muerte cercana en donde se reconoce la contrariedad de una Venus con la Amada de Anguita que se rebaja hasta llegar a un lugar desechable; en Altazor, este desciende hasta el fondo del mar, pero con sus luces aún encendidas para luchar contra la oscuridad.

La Amada de Anguita, Elisa, cuenta con el amor que este siente por ella.
¿No es suficiente para aguantar un descenso mortal?
Esto significa que existe un descenso gradual ya que la amada comienza en el cielo con los Dioses y termina en un pudridero.
Y en Altazor, en el canto II, podemos ver las cosas más bonitas que se le pueden decir a la amada pero terminamos con la sensación de que también se dijeron las peores cosas que una amada no debería oír ni conocer.

Creo firmemente que la Venus en el pudridero demuestra el sentimiento de acabar con el pasado que ya esta deteriorado y que la mejor opción es crear algo nuevo, una belleza nueva; prefiero quedarme con una idea más idealizada que mundana y morbosa; en donde lo establecido por la naturaleza se acabe; nos refiramos a las cosas que nadie se atreve a comentar, (en este caso podría ser el erotismo, la muerte, etc.) y por esto creo que Anguita no es muy popular, porque la sociedad tiende a seguir los mismos esquemas de siempre, sin preguntarse por qué lo hacen.

Es por esto que poetas realmente poderosos como Huidobro y Anguita no han sido aún más reconocidos como se merecen.
En el caso de Huidobro, se encargaron de criticarlo en ves de admirarlo por su lucidez y talento que tanto ha hecho falta. Lo mismo pasa con Anguita, al ser difícil de comprender a primera vista y también se califica de morboso, la gran cantidad de gente que busca que le den la manzana mascada (y como aquí no ocurre), no lo lee, rechazándolo, por lo que tampoco se reconoce el talento y calidad en esas líneas.

P.D: No hay título definido para algo que todavía no defino.

JAVIERA SOFFIA

Anonymous said...

La Venus en el pudridero

Para partir quiero hablar del contraste que hay en la Venus del pudridero, es un contraste entre lo más bello, lo más inspirador que es la Venus, y lo humano, mundano del pudridero. De lo maravilloso que puede ser el amor como también puede llegar a darnos un profundo dolor. La rapidez del tiempo, la muerte, la vida, el amor, el desamor todo es un mismo sentimiento, todo como un sinónimo.
Después de leerlo, puedo decir con certeza que nuestra vida, lo que puede ser nuestra Venus, la transformamos fácilmente en un pudridero, pero no lo digo como algo negativo, sino todo lo contrario.
Es necesario, no podría haber Venus sin pudridero, no podría haber luz sin oscuridad, felicidad sin tristeza, ni frío sin calor. Todo es así. Nuestros somos así. Impredecibles, nacemos en cada instante, morimos después. Sufrimos, lloramos, nos tranquilizamos, y reímos. Todo en un solo parpadear.
Me gustaría explayarme más en este tema, en el tema de nuestros claros y oscuros, pero como tareas son tareas sigo con Alazor, las semejanzas que veo con la Venus. El aspecto religioso, la imagen de la mujer, el juego con el tiempo, y por supuesto el amor. El morirse de amor, y el vivir de dolor. El estar muriendo mientras nacemos por que dejamos nuestro primer hogar. Creo que finalmente el contraste es lo que une firmemente a Huidobro y a Anguita. Luego de leer a los dos me da la sensación de que mientras voy escribiendo, se van borrando las palabras…

“¿Podemos comprender que la amada, apenas pronunciadas las palabras del amor, cambie, desaparezca, se destituya?”
“Los ciegos escondidos al fondo de las casas como al fondo de sí mismos”

B.M

Martin Infante said...

Pensando en el gusano

Para que hacer una introducción aburrida sobre la biografía de estos autores, la cual la gran mayoría pone, eso es solo espacio para rellenar, pasemos a lo que se nos pidió: el Comentario.

Para ser sincero la “Venus en el pudridero” fue algo que me costo mucho descifrarlo, en el cual le tuve que dar cabida a varias relecturas del mismo. Aunque no me considere un experto en este tema me quiero arriesgar a comentar sobre estos grandes autores: Huidobro y Anguita.

La parte que más me quedo de la “Venus en el pudridero” es: “Tiempo furioso, memoria feroz. Esa fuerza desprendida del látigo, que sigue ondulando cuando la mano que lo maneja ya está hecha polvo, el latigazo aún azota con destreza terrible y melancólica.” En verdad lo encontré fascinante, logre hacer una imagen de eso y fue en verdad muy bonito, por que me llevo a pensar lo que era el paso del tiempo. Junto a Altazor los dos hacen ver como si el tiempo no fuera nada, hablan de las cosas como si estuviera ocurriendo en ese mismo momento pero se desvanece de un momento para otro.

Una cosa que me gusto demasiado al leer a Anguita fue el tema del gusano: “¿los amantes están muertos? No preguntéis con torpeza. Pensad en el gusano.” Es como si nada más importara solo el paso del tiempo, y te hace pensar que todo se pudre y se lo come un…“gusano”.

Mientras leía Atazor me di cuenta de que Huidobro era como un hombre que todavía estaba enamorado, de que todavía pensaba en el amor, leyendo el Canto II, donde le habla a la mujer. Nadie hablaría tan bien de una mujer como el, es una admiración total, como cuando dice: “Con los cabellos a todo viento. Tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños” Esa idea es muy bonita, en el cual en su contraparte esta Huidobro donde toma el amor como algo ya perdido. “El amor, el aroma y los actos fortuitos, más existentes que sus autores, gemas en silencio,…”

Puedo decir que al momento de leer la “Venus en el pudridero” tuve una idea muy diferente de la que tengo ahora, al analizarla y compararla me hizo dar un giro completo a lo que pensaba respecto a el.


MartInfante

Anonymous said...

La belleza
(Luis Eduardo Aute)

Enemigo de la guerra
y su reverso, la medalla
no propuse otra batalla
que librar al corazón
de ponerse cuerpo a tierra
bajo el paso de una historia
que iba a alzar hasta la gloria
el poder de la razón
y ahora que ya no hay trincheras
el combate es la escalera
y el que trepe a lo mas alto
pondrá a salvo su cabeza
Aunque se hunda en el asfalto
la belleza...

Míralos, como reptiles,
al acecho de la presa,
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión;
siguen todos los raíles
que conduzcan a la cumbre,
locos por que nos deslumbre
su parásita ambición.
Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta;
mercaderes, traficantes,
mas que nausea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la belleza...

Y me hablaron de futuros
fraternales, solidarios,
donde todo lo falsario
acabaría en el pilón.
Y ahora que se cae el muro
ya no somos tan iguales,
tanto vendes, tanto vales,
¡viva la revolución!
Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza…

Anonymous said...

Un requisito para poder hacer el comentario, seria obviamente (a veces tan obvio que se olvida) es el leer el objeto del comentario, es por eso que primero debo explicar mi lectura de ambas obras. Primero, debo clarificar que Altazor es una obra que tiene muchas lecturas, una de las lecturas que mas me intereso, fue el decir que Altazor es el recuerdo de una persona amada, quien lentamente empieza a desaparecer mientras su amada se va olvidando de el. La Venus en el Pudridero, nos habla de la temporalidad del amor, de cómo existen estos cuatro elementos que componen la relación amorosa, los dos amantes, el amor y el tiempo. Esa seria una pequeña relación temática, que seria lo menos importante dentro de estas obras, sin embargo ambas nos traen a la cabeza el como afecta a este sentimiento tan poderoso el tiempo, ya sea en el pasado, en los recuerdos, como en el presente o el futuro.
Otra relación, tal vez mas importante es el intento de ambos autores por superar el lenguaje, que no los libera, no les permite expresarse, sino por el contrario los encierra en una serie de normas expresivas que hacen de su mensaje un mensaje incompleto. Mientras Anguita busca complementar su poesía mediante el sonido, la búsqueda de un ritmo y de un cierto tono en su poema que le permita a los lectores ver un poco mas allá de las palabras hacia lo que quiere realmente decir, es por esto por lo que La Venus ha de ser un poema hablado en voz alta. Huidobro, a su vez, busca superar el lenguaje, pero mediante imágenes creadas mediante palabras, lo que no es precisamente el hacer referencia a imágenes al usar palabras, sino una creación pura, de elementos no relacionados entre si, que al juntarlos forma una imagen nueva y distinta a las originales, a lo largo del poema también usa otros recursos, como el ritmo y el sonido, pero se puede notar mas el uso de imágenes y de recomposición de palabras, siendo que al usar palabras en lugares “inadecuados”, inadecuados digo a falta de mejor palabra, por que son palabras que no serian las correctas para hacer la alusión esperada, pero que son las correctas al plantearnos Huidobro que la poesía no debiera imitar otras cosas, sino ser ella misma, crea imágenes difusas que son nuevas, y no hacen alusión a nada anterior a ellas.
Estas dos obras son culminantes en el ámbito de la poesía en forma creativa, generan una sensación nueva, y un sentido nuevo cada vez que son leídas, y no dejaran de ser importantes por esa razón, por que cada vez que se leen, estos poemas se renuevan y vuelven a ser creados, no por los autores ni los lectores, sino por el poema mismo.


Alguien, pero si el comentario saca siete, Alvaro Arriagada

Wokar said...

Cada respiro nos acerca inevitablemente al último

"Hoy" ayer. "Hoy" hoy. "Hoy" mañana.
¿Cual es el "Hoy" realmente único?
"¿Eres tú?¿Eres tú?", susurra la hoja que cae...


El título "Venus en el pudridero" es una contradicción, que ocurre entre las dos temáticas fundamentales del libro de Anguita, que a su vez lo hilan con "Altazor". Venus, imágen de belleza, Diosa del amor, se ve opuesta a la imagen de la decadencia, de la podredumbre. Es, en escencia, la oposicisión que existe entre la fugacidad y la eternidad; el efímero amor y el irremediable tiempo. El tiempo es nuestro elemento hilador; es nuestro pudridero, nuestra caída, cuyo final es siempre el mismo, nuestro inevitable retorno a la tierra y a los gusanos.

Tanto Anguita como Altazor (¿Huidobro?) son hombres atormentados por el terrible soplar del tiempo. Altazor, en su para-caídas, intenta desapegarse de lo natural para hayar su propia eternidad, y Anguita busca la eternidad en el amor, un amor que se transforma en un oxímoron, una efímera eternidad. Cada uno afronta el tiempo a su manera, Altazor, acelerado, sin tiempo que perder, y Anguita intenta evadirlo aferrandose a sus recuerdos.

Las palabras terminan siendo el recurso más efectivo, finalmente, para vencer el irremediable paso del tiempo. Las palabras en forma de poesía han sido las que han hecho perdurar las memorias de Anguita y Huidobro.

Ambos poemas son enormes en contenido, cada uno a su manera, y son altamente recomendables.

Tiempo, eres efímero y te me escapas de las manos, pero sin embargo eres eterno y no puedo huir de tí.

Anonymous said...

Aquí yace un instante...

Anonymous said...

A pesar de solo haber escuchado a la “Venus en el pudridero” una sola vez, recuerdo que me gusto mucho la forma en que Eduardo Anguita la escribió. Creo que no fue difícil entrar en esa obra, o por lo menos, interesarme en ella, para haber sido la primera vez, y el estilo en el cual el va expresando detalle por detalle, temas sobre Belleza, sobre muerte, hombre, mujer, los cuales se pueden relacionar con la temática de Vicente Huidobro en el Altazor. Es interesante como cada uno se expresa, con que palabras, con que ritmo.
Ambas creaciones hacen de sus palabras movimiento.
A medida que va avanzando cada obra, son frases, imágenes, películas que se van formando en mi cabeza.
Hay un tema también entre la eternidad y el presente. Todo va hacia un final, un eterno final. Son cantidades de palabras lanzadas en el instante, son letras sueltas que se armonizan e inspiran mensajes perfectos, intimos, infinitos, provenientes de una realidad irreal, de un objetivismo tan subjetivo.
Opinar acerca de estos dos autores que estoy recién conociendo, me dan ganas de crear ideas en lo cotidiano, o de sacar a la luz pensamientos, que hacen mas vida nuestras dimensiones.

“Yo sé: Venimos de la Palabra:
nuestro destino es regresar.”

“Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera.
Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.
Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo.
Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo.
Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.
¿Qué esperas?
Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír.
Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable.”

También destaco al tema de la mujer, la forma en que cada hombre se expresó ante tal misterioso ser.
“¿los amantes están muertos? No preguntéis con torpeza.
Pensad en el gusano.”
Muerte y vida. Cual de estas incógnitas será la mas indescifrable?

“Es la palabra lo que me hizo vivir.”
i i i o I o ia i i i Ai a i ai a i i i i o ia
Hay una esencia que la siento en estas obras literarias. Parte de la naturaleza, del aire, el viento, el movimiento, el molino, siento colores, quizás olores, me gustó el hecho de escuchar ambos libros y tener tantas sensaciones inexplicables, las cuales me dejan mucho que pensar y poco para hablar, como alguien citó por aqui arriba, las bocas son necias...
Y los ojos...inagotables...
Cascadas de amor inagotables.
ojo árbol ojo mar ojo cielo ojo silencio
ojo soledad por ojo ausencia ojo dolor por ojo risa

No hay tiempo que perder.

Ignacia Larrain.

santiago said...

Les comento algo?

Opino que Altazor debiera ponerse de novio con la Venus; su atracción se hace evidente, sus guiños son obvios, e incluso (no le digan a nadie, pero yo los vi) el otro día andaban de la mano.
Harían bonita pareja.
Algo decadente eso sí, uno cayendo hacia la muerte y la otra pudriéndose de a poco. Pero quedarían para siempre juntos.
O por lo menos sus palabras.
O las letras de sus palabras, luego de ser molidos por el molino y digeridos por el gusano. Como dicen los dioses, estarían regresando (¿)finalmente(?) a la palabra, de la que realmente provenían, de la que todo proviene y a lo que todo regresará. Y esta palabra, ya no sabemos si es el final, o era el comienzo, o un nuevo final o un nuevo comienzo.
Pero lo pasaron bien, tuvieron ese instante, ese fugaz e inaprensible instante de amor (no sólo un momento erótico). Amor, que luego dejó sus cadáveres inocentes a merced del gusano (como la belleza a la danzarina).
Tuvieron ese instante que no supieron vivir, no supieron definir si era algo más que un ayer prometido que se convirtió en mañana. Y pasó.

Aquí yacen Altazor y Venus; en un pudridero a los pies del molino, sólo quedan palabras, sílabas, letras dispersas. Un gusano se arrastra por ahí. Brilla un sol, no sé si el de ayer o el de mañana, pero entre los astros, creo ver un paracaídas.

Anonymous said...

Serú Girán
Serú Girán.


Cosmigonón
gisofanía
serú girán
paralía
narcisolón
solidaría
serú girán
serú girán
paralía
eiti leda
luminería caracó
ah... lirán marino
ah... lirán ivino
parastaría necesari eri desi oia
seminare narcisolesa desi oia serilerilán
eiti leda luminería caracó.

Anonymous said...

Palabra y sentimiento = equilibrio perfecto

(Perdón por el atraso, estuve operado en la clinica y no alcanzé a subir el comentario en la fecha debida)

Vicente Vergara

La Venus es igual al amor y la belleza, la cual se opone al pudridero, lugar que representa la desintegración y lo “no estético”. En el poema se produce un “versus” y un juego entre las dos donde tienen mucha relevancia el inevitable paso del tiempo y el amor como un elemento efímero. De todos modos hay mas temáticas que no pasan desapercibidas como el valor que se le atribuye a la palabra, la cual es nuestro origen y además tenemos que regresar a ella. Si puedo hacer una comparación con otro poema el más adecuado claramente sería Altazor, el cual se encarga de la desestructuración del lenguaje de una manera muy sutil hasta el punto de terminar con palabras que ya no son palabras pero que en realidad si son palabras en un lenguaje más “huidobriano”. Pero bueno, yéndome donde me convoca este comentario, es preciso decir que la obra de Anguita me impresiona mucho en este sentido, donde la palabra está antes que nosotros, o sea que los hechos, gestos, miradas y acciones no determinan todo lo que sucede si no que al fin y al cabo la palabra es la que vale.

“Solo que cuando el arco de sus labios mintió, obstinada en darte más amor que el que sentía, no mintió: estiró su amor hasta donde ella no podía llegar”.

Nos dejamos llevar por los gestos y lo que sentimos y no vamos en búsqueda de lo profundo, la palabra es lo que nos hace vivir.

“La droga del medico que te odia, te cura. ¿Es mentira la droga?”

La droga creó al doctor como el canto creó al pájaro.

En Altazor encontré que:

“Una flor que llaman girasol
Y un sol que se llama giraflor”

Suena absurdo pero si nos basamos en que la palabra lo define todo, ¿Por qué no? Obviamente sonaría extraño que alguien hablara de giraflores, de tratalís, mitralongas y un de un cantasorio ululaciente pero la palabra es la que vale y nunca se dijo que no se podían cortar las palabras en silabas, mezclarlas y juntarlas nuevamente al azar para crear algo distinto, algo nuevo.

Pero si vamos a tomar la palabra como centro también hay que irse con cuidado, ¿Qué pasaría si todos dejáramos de tomar en cuenta los gestos y las acciones para concentrarnos solo en la palabra? Creo que se perdería el sentido de actuar por sentimientos. ¿Qué pasaría si nos acostumbráramos a amar con palabras y los afectos los olvidáramos? Sería trágico. Quizás, por lo mismo, deberíamos crear un equilibrio perfecto en la cual las dos puedan vivir y expresarse tranquilamente, donde cada palabra tenga dos respuestas, dos visiones: una amada (Venus) y otra desintegrada (pudridero). Por ultimo me quedo con que “todas las bocas son necias; todas las palabras, necesarias"

Jiménez said...

¿como se dice excelente en pajarístico?
un silbo

Lluvia said...

Es quizás, de los pocos poetas de largo aliento que sostienen tan bien el esplendor poetico sin divagar.

Bueno, efectivamente soy yo. J.J.S.

Algo así como una teleserie virtual.

Behito.