
"...moverán prodigiosos miligramos."
Carlos Pellicier
"Una hormiga censurada por la sutileza de sus cargas y por sus frecuentes distracciones, encontró una mañana, al desviarse nuevamente del camino, un prodigioso miligramo.
Sin detenerse a meditar en las consecuencias del hallazgo, cogió el miligramo y se lo puso en la espalda. Comprobó con alegría una carga justa para ella. El peso ideal de aquel objeto daba a su cuerpo extraña energía: como el peso de las alas en el cuerpo de los pájaros.»
F r a g m e n t o
(Tomado de «El prodigioso miligramo», en Arreola, Juan José, Narrativa Completa, México, Alfaguara, 1997)
Fácil, el que lee más gana.