Wednesday, January 20, 2010

Pulsos de lectura

A todos los socios en el agua:

1.Se requiere vol-ver, volver a ver.
2.Se requiere establecer con prontitud un pulso de lectura.
3.Se requiere la lista de las cosas que estan leyendo como un saludo al árbol que navega.
¿Qué está leyendo? ¿Qué letritas lo estan leyendo a usted? ¿Quién lo lee?
Conteste cualquiera de los tres reactivos.

7 comments:

Gonzalo Moreno said...

Me lee Bukowski. Sus cuentos, sus escritos. No estoy para leer largos aún:
-Charles Bukowski - La máquina de Follar
-Charles Bukowski - Hijo de Satanás

Ambos una recopilación de cuentos. Me devoré los libros. Son muy rápidos de leer, con una ficción bastante realista y un realidad que no parece ficcionada. A diferencia de otros cuentos, no parece que se estuvieran forzando las coincidencias, sino que la inacción de los protagonistas (Bukowski en casi todos) es la que gatilla los eventos que se relatan.
Además la forma en que las historias son contadas las llevan a un nivel de verosimilitud tal que imagino que el pobre Bukowski debe haber muerto unas 17 veces viviendo una vida como la que relata.
Saludos

PD: También leí recientemente a Auster - Trilogía de nueva York, en su inglés original, y me di cuenta que las traducciones de Anagrama son muy fieles y buenas. Me aburrí con este libro y eso que se dice que es de sus mejores. Me quedo con los guiones.

M.P said...

1. No suelo releer libros (a no ser que sea por investigación), no me gusta, soy desordenada y en general, en términos literarios, le hago caso a mi guata. Pero sé que es una cosa buena releer. Sí vuelvo a ver películas, las últimas que he vuelto a ver fueron Forest Gump y Volver al Futuro: las amo íntegras.
2. Difícil tarea, hay que estar tratando de leer siempre. Siempre tener un libro en vista para seguir el que casi se acaba. Darse el tiempo para leer. Mmmm lo ideal sería que el tiempo que uno le dedica a las películas no sobrepase el de los libros, porque la literatura manda.
3. Estoy leyendo “Invisible” de Paul Auster, su último libro, y no quiero que se acabe. Me he leído toda su obra, pero desde hace años que no le leía algo bueno como sus primeros libros. Este es Paul Auster reloaded, con sus típicos detalles, historias entrecruzadas, etc, bueno bueno. Espero que no me defraude el final. Antes, estaba leyendo “Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas”, “Alicia a través del espejo” y “Pinocho”. Volviendo a la pregunta dos, estos últimos tres los leí para un grupo de lectura que tenemos con unos amigos, y ese es también un buen método para llevarle el pulso a la lectura. Cuando termine con Paul Auster voy a seguir con “La conjura de los necios” de John Kennedy Toole que lo dejé por la mitad.

Martín said...

Este verano se han enfrentado en mí dos grandes fuerzas: mi polola y los libros. Las dos tienden a atraparme, de modo que al leer siento que eso es lo único que debería hacer en todas las vacaciones, hasta que mi polola me llama y cierro el libro prometiéndome volver lo antes posible. Pero me quedo con ella, y eso está muy bien, tanto que cancelo mis planes y dejo de leer por un día más. En realidad, es mucho mejor así. Tengo una oyente que aguanta mis exposiciones sobre páginas leídas (en mi familia no interesan), excelente método de estudio y de tener conversaciones agradables. Creo que en esas conversaciones las dos fuerzas se dan una tregua y logran justificarse mutuamente. O sea que son grandes momentos de mis días de verano.

Además de mi polola, que se llama Natalia (mejor hablar de ella por su nombre, lo digo por si vuelve a aparecer), he leído algunos libros. Claro, a ella también la leo, y ella a mí, y mejor que pare de hablar sobre la Natalia considerando que esto es un blog de literatura y no mi blog, facebook o diario de vida.

Las oraciones me salen largas y llenas de comentarios por andar leyendo a José Saramago en «El viaje del elefante», una historia que no importa sobre qué es sino quién la cuenta. Y quien la cuenta es, qué falta de suspenso, Saramago. Este debe ser el quinto libro suyo que leo y la narración es igual. Párrafos eternos con solo tres signos de puntuación: comas, puntos y mayúsculas. Oraciones subordinadas, referencias a la sabiduría popular y mucho sentido del humor. Saramago es simpático, nomina a los personajes sólo cuando es necesario, explica lo difícil y lo fácil, es irónico y siempre me ha caído muy bien. Ideal para señoras que leen a la orilla de un lago su único libro anual, entretenido pero profundo y, sobre todas las cosas, reconocido con un Premio Nobel.

Al salir de vacaciones mi plan de lectura consistía en los «Cuentos Completos» de Edgar Allan Poe y en la «Metamorfosis» de Ovidio. Del primero llevo más de la mitad y lo disfruto mucho. Poe es lo contrario de Saramago, es un pesado. Se cree muy inteligente, cita en otros idiomas (que Cortázar tampoco tradujo), es denso y da por sabidos conocimientos difíciles. Afortunadamente, explica esta forma de escribir en el divertidísimo «Cómo escribir un artículo a la manera del Blackwood»:
«Si conoce usted algunas palabras retumbantes, ha llegado el momento de emplearlas. Hable de las escuelas jónica y eleática, de Arquitas, Gorgias y Alcmeón. Diga algo sobre la objetividad y la subjetividad. No tenga miedo e insulte a un individuo llamado Locke. Mire desdeñosamente las cosas en general y, cuando se le escape alguna frase demasiado absurda, no se tome la molestia de borrarla; bastará con agregar una nota al pie, diciendo que debe dicha profunda observación a la Kritik der reinen Vernunft o a la Metaphysische Anfangsgründe der Naturwissenschaft. Esto parecerá erudito y... y franco».

No quiero extenderme mucho, aunque ya lo hice, así que sólo agrego que los cuentos policiales son un gran invento y que al leer los razonamientos de Auguste Dupin creo volverme más inteligente (me pasa lo mismo con «Dr. House» y el terapeuta de «In Treatment»).

Finalmente está la «Metamorfosis» de Ovidio, poema escrito en la década del cero después de Cristo que reúne muchos mitos helénicos. Totalmente recomendado para todos, menos para las señoras que ya están leyendo a Saramago, si es que me hicieron caso y no tienen ya a Pilar Sordo o Isabel Allende en sus bolsos de playa. Lo recomiendo porque es material de estudio (cómo no saber quién fue Narciso, que Juno era famosa antes de la película o que Zeus era muchísimo más gozador que cualquier representación de Disney o el colegio) y porque está muy entretenido. Es un clásico, es poesía, pero sus sabrosas historias se dejan leer con facilidad.

Estoy totalmente en contra de las pruebas de alternativas (PSU, elecciones políticas, examen teórico para licencia de conducir, etc.), por eso mi respuesta fue de desarrollo. Bukowski queda de tarea.

Otro más said...

Exce lente

Gonzalo Moreno said...

Hablando de pololas, la de mi propiedad está leyendo los cuentos completos de Cortázar, y también "Historias de Cronopios". Recibió también muy buenos comentarios de "La Historia Argentina" (o algo así), de Fresán, pero ese no lo lee aún (ya que en Argentina no existe).

diariomapa said...

Me faltó recomendar unos cuentos notables que me tocó comentar y descubrir (o re en algunos casos) en un curso que di el semestre pasado. Acá va una selección altamente recomendable de los que más me gustaron:
-"La caída de la casa Usher" (Edgar Allan Poe)
- "A Christmas Carol" (Charles Dickens)
- "Un árbol de Noel y una boda" (Fedor Dostoievsky)
- "Bartebly" (Herman Melville)
- "Markheim" (Robert Louis Stevenson)- un pequeño "Crimen y castigo".
- "El príncipe feliz" (Oscar Wilde)- me acerco peligrosamente a las letras infantiles y sucede que me acomodan, ahí está todo. Empezó cuando me creía intelectual con los griegos clásicos y gracias a Dios ahora veo a Eurípides como un personaje más de Los Simpsons.
- "El regalo de los reyes magos" (O. Henry)- Snif.
- "Los muertos" (James Joyce)
- "La gallina degollada" (Horacio Quiroga)
- Colinas como elefantes blancos" (Ernest Hemingway)
- "El vaso de leche" (Manuel Rojas)-Snif también.
- "Diles que no me maten" (Juan Rulfo)- en lo posible leerlo escuchando la voz de Rulfo. El archivo está en varias páginas en mp3.
- "La noche boca arriba" (Julio Cortázar)
- "Sin palabras" (Yasunari Kawabata)- Igual, sin palabras.
- "El juego del autostop" (Milan Kundera)
- "El cuento de Navidad de Auggie Wren" (Paul Auster)- Obvio, cómo no.

Listo. Lectura de calidad y rápida para un verano flexible.

Me leen pocos: mi marido, mis amigos, algún que otro escritor bonachón al que le aguanto las críticas. Tengo que escribir más: vivo con ese cargo de conciencia, soy una mala administradora.

Martín said...

Pasábamos mucho tiempo en la camioneta viajando por la Carretera Austral. Todo era perfecto para leer. Pero surgió un problema: los libros se estaban terminando.

¿Qué hacer entre pueblos sin librerías? Afortunadamente, junto al lago General Carrera, en un lodge llamado Terra Luna, además de encontrar a la Pacheco (la profe de matemáticas), encontré una biblioteca. Y ahí entremedio, un libro con cuentos de Italo Calvino llamado Los amores difíciles, que da gusto recomendar. Tuve que leerlo en dos días, el tiempo que estuvimos en el lodge (palabra que uso intencionalmente porque parece estar de moda), algo posible porque no cansa leer cuentos que se parecen tanto a la vida.

¿Cuento un poco? «La aventura de una bañista» cuenta la historia de una mujer que no puede volver del mar a la playa porque perdió su bañador.

¿Más? «La aventura de un matrimonio» que vive en horarios opuestos. Cuando él sale de su casa a trabajar, ella viene llegando a dormir.

Si todavía no me creen, lean «La aventura de un empleado», que narra la mañana de un hombre que excepcionalmente logró pasar la noche con una mujer guapísima. No se lo dice a nadie, pero piensa que «el secreto es ése, que en cada momento, en cada cosa que haga o diga, esté implícito todo lo que he vivido».

Ahórrese el viaje a la undécima región y descargue el PDF:
http://www.scribd.com/doc/17756906/Calvino-Italo-Los-Amores-Dificiles