Thursday, April 09, 2009

Tono crítico de Zambra

No quisiera quedarse, ni salir (Ezra Pound) El viento no respeta la forma de los árboles.Las raíces pierden el sentido de sus años La música se desvía hacia la orilla del océano Y tú vuelves a ofrecer tus cicatrices al viento (Zambra)
Cuando te miro a tus ojos mojados/ pongo a tus pies mi farol de ermitaño y yo de barro veo tu rostro a mi rostro calcado/ dejo brotar las manos de mi mano. (Chinoy)

23 comments:

[Sinconsciente] said...

El viento no respeta la forma de los árbolesLas palabras clave de Zambra: Árbol - Árboles. ¿Por? Lo que ha escrito como novelista: Bonsai, La vida privada de los árboles.

E l i s a said...

Seba Villa porfa nos puedes dar el link a las supuestas muchas columnas de Zambra que hay en internet.

...Porque no encuentro ninguna

Santiago, de visita said...

Yo también leí a Proust.

Sebastián said...

Para los que necesiten más columnas de Zambra:
http://www.letras.s5.com/archivozambra.htm

Josefina Riveaux ( elmo) said...

Alejandro Zambra escribe demostrando permanentemente que es un hombre de amplios conociemientos tanto literarios como de actualidad, mostrando una variedad de contenido impresionante, partiendo desde un grupo de música desconocido hasta violeta parra.
Un elemento a destacar en sus crìticas es el elemento latinoaméricano (Destaca Perú)ya sea en los autores, las citas, o la misma crìtica.
Zambra cada vez que nombra un autor o alguna obra la relaciona con otra, proponiendo así al lector amplias opciones de lecturas ya que deja cierta sensación de curiosidad.Otro elemento que se repite son las muchas e incluso excesivas citas que este hace lo que produce que a veces uno se olvide que lo esta leyendo a el y no una compilaciòn de oraciones, en conjunto con las citas van las ejemplicaciones o la contextualización de esta en la crítica donde uno puede volver a ubicarse.
La mezcla de los elementos cotidianos con sus conocimientos literarios se ve presente en todo momento lo que lo hace cercano y por lo menos de leer bastante accesible ya que su lenguaje no es complicado pero el hecho de que tenga tantas referencias literarias hace que la critica sea completamente entendida por aquellos que compartan sus conocimientos previos.
Y para terminar no puedo dejar de mencionar su afición a Matías Fernández y su incondicional apoyo que le demuestra y el rencor que le tiene al equipo español que para Zambra ha sido sólo la disminución de la imágen de Matías en el exterior.

Ordoñez said...

Alejandro Zambra, en cada una de sus columnas, busca un tema constante, la originalidad del autor, tema, cosa, de lo que escribe, con un constante uso de las citas, en parte para desviar al lector a diferentes puntos donde podrá ver en que se basó el autor o donde podrá encontrar su obra en diferentes libros o situaciones, demostrando una gran cultura pero a su vez escribiendo sencillo, de forma que cualquier persona puede leerlo, sin dejar de lado a los entendidos en la materia que en las columnas de Zambra podrán encontrar una rica fuente de información cultural acerca del tema en cuestión.

Dentro de los temas más recurrentes en Zambra se encuentra Latinoamérica, citando títulos de libros o autores, destacando especialmente a la ciudad de Lima o a Perú, cuidando que lo escrito se relacione con eso. Otra característica de Zambra es la forma a la que hace referencias a los libros, siempre con una relación especial con el libro sobre el que se trate el tema, ya sea que él lo haya leído y le haga recordar (el verano, algún fumador o una amiga de la infancia) o que personas conocidas con una experiencia semejante a algún personaje del libro en cuestión, por lo que se refiere a estos siempre como tesoros que deben ser guardados con ahínco.

Josefina Donoso said...

En la aventurera misión por internet buscando a la famosa persona que ocupó varias de nuestras horas con sus columnas, me encontré con una entrevista, en donde él, Zambra propone que utiliza la crítica como una excusa para leer, por lo que pude constatar que mi especulación de que era un hombre que conocía mucho, por el simple hecho de la cantidad de citas en sus columnas, no estaba incorrecta..
Estas citas llegan a ser tantas, que muchas veces nos sentimos como desprevenidos frente a la critica, ya que no conocemos de lo que nos habla, por esto yo siento que para poder juzgar una critica de zambra debemos conocer, y ser personas informadas sobre lo que el está hablando, sino realmente uno se queda como “colgado”.Pero al mismo tiempo, nos hace un enorme llamado a la lectura, ya que nos invita a conocer.
De los temas recurrentes de Zambra, Latinoamérica es el principal, donde destaca en sus citas obras y autores característicos de America latina, así como Bolaño, Vallejos , Violeta Parra y muchos más.
Habla de temas triviales, cosas cotidianas, nada extraordinario, y eso lo hace muy cercano, se genera como una relación mucho más simétrica entre lector y escritor. Para mi gusto ese un gran punto a destacar ya que tiene un gran poder incentivador y capta nuestra atención rápidamente.
Por ejemplo en algunas de sus columnas no habla de lo completamente “in” q es la lectura veraniega, de un grupo de música chileno, su idolatría a Matías Fernández, un incidente con el lector anterior de un libro y así más temas de esta índole, conquistando así a lectores con el factor de la simplicidad.
Yo creo que zambra es un muy buen propulsor de la lectura, siento que lo que más deja en mí, después de leerlo, es una sensación de curiosidad y una ciertas ganas de leer, al menos algo de todo lo que nombra.
Ojalá que esta sensación no quede solamente ahí sino que realmente me mueva a mi, y a mucha gente más.
Un gusto.

Clemente said...

Para describirlo en simples palabras, la columna de Alejandro Zambra es un diaro vivir o crónica de amor, admiración, deseo y exploración de la literatura.
Cada domingo es publicada en la tercera las "investigaciones" que hace (quiza durante la semana). Esto porque la impreción que Zambra me deja cuando leo su columna es de un escritor apasionado y facinado con el mundo que lo rodea (digase libros, música, cartas, cuentos o futbol), en especial en latinoamerica, en Chile.
Pareciera que no conoce mejor forma que darnos a conocer sus descubrimientos con muchas citas de lo que el mismo esta viendo, o mejor dicho, viviendo.
Claro, mi cuerpo vacío y falto de mundo no lográ entender la mayoría de las cosas que Zambra dice, pero el hecho de darnos tantas muestras gratis, tantas cosas desconocidas genera en los lectores la curiosidad de averiguar por nuestra cuenta sobre lo que habla. Y casi invitarnos a contrargumentarlo.

Tomás Allende said...

Cuando leo las columnas de Zambra siento algo distinto a cualquier otro crítico literario que haya leído anteriormente, y eso es porque para mí las críticas de Zambra son, a diferencia de las de otros críticos literarios más tradicionales, completamente subjetivas. Con esto no estoy diciendo que lo que escribe no es válido, sino que al escribirlo expresa mucho más de sí mismo de lo que se esperaría de un simple crítico. Zambra no se queda solamente con la obra o el tema del que está hablando, sino que lo mezcla con otros artistas/obras que lo han tocado, y con su propia vida, ya sea de sus costumbres más insignificantes, o, más memorablemente, su infancia y juventud. Así mismo aparecen temas recurrentes en sus columnas, especialmente la literatura latinoamericana y chilena.

El hecho de que todas las críticas de Zambra sean positivas puede dar la sensación de que se trata de un inexperto, un ingenuo, calificación que adivinaría que se ha ganado por parte de los críticos más ‘respetados’, pero creo que Zambra estaría de acuerdo conmigo de que si no te gusta una obra, esta no amerita que uno hable demasiado de ella, y teniendo un crítico que declara que escribe críticas como escusa para leer, sería bastante estúpido que se la pasara escribiendo mierda de novelas que no le gustaron. Y para los críticos de Zambra, les hago la pregunta, ¿Para qué criticar una crítica que no critica?

En lo que estoy en desacuerdo con el resto es el hecho que yo veo a Zambra como uno de los críticos más accesibles. Sus columnas se encuentran libres de esnobismos y están escritas en un tono muy cercano. El gran número de citas son más bien una invitación no obligatoria, pues yo no veo que interfieran con el mensaje texto si es que uno no sabe de lo que está hablando, sino que son más bien un aporte para la gente que tenga gustos similares a él, como un diálogo más cercano entre Zambra y el lector. Yo creo que surgen como algo más bien impulsivo, como de tener una excusa para mencionar lo que le gusta.

Finalmente quiero decir que es agradable leer a alguien que escribe por que le gusta la literatura, y que no se olvida de esto al momento de escribir. Y en un clima literario como el de Chile quizás gente como Zambra sea lo que se necesite para mejorar la cultura del país.

Tomás Jaeger said...

El Comentario Crítico de Zambra

Alejandro Zambra es escritor, y como tal posee cierta autoridad al momento de comentar obras ajenas o temas variados acerca de literatura. Y le saca partido a este hecho, ya que no se dedica a juzgar en base a diferentes parámetros establecidos, sino más bien a relatar sus impresiones frente a un texto determinado, o incluso sólo da a conocer lo sentimientos y las asociaciones que le surgen al momento de leerlo. Para poder darse el lujo hacer esto, creo yo, necesita la tranquilidad que le proporciona el saber que sus lectores habituales confían ciegamente en su gusto literario y leen los libros recomendados por él en base a sólo dos cosas: Lo buenos que le parecieron al mismo Zambra y la cantidad de grandes obras con las que pueden ser comparados según su criterio.
De ahí que sus columnas se estructuren como a él le de la gana, aunque siempre dentro de unas pocas posibilidades, entre las que, para mí, destacan dos tipos de formato.
El primero incluye una larga introducción, consistente en experiencias de su vida que tengan relación con el tema (el caso de su amiga Claudia, cuyo novio se había referido a fragmentos de Cortázar como si fueran suyos *, o el hecho de que nunca había tenido la ocasión de leer libros de verano**) y/o ejemplos de textos que traten acerca del mismo tema que la obra en cuestión (todos los autores mencionados por haber escrito cartas***, o el autor que opinaba que hay una contradicción entre veraneo y lectura**), y luego la descripción del libro en sí, que normalmente está marcada por el elogio, y sólo en algunos casos se refiere de mala manera al texto (claramente, Zambra comenta libros de su predilección).
En el segundo tipo de formato, al que corresponde la columna dedicada a Chinoy, sólo se observa una descripción de diferentes aspectos del tema, en este caso el arte del cantautor, intercalados con citas de sus canciones, y fragmentos o menciones de artistas que se le parecen (Violeta Parra, Bob Dylan, etc…). En este caso queda más de manifiesto su intención de provocar que tomemos partido a favor del comentado, ya que no se preocupa de guardar las proporciones entre los diferentes artistas.
Sólo queda decir que Zambra quizás no cumple las expectativas de alguien que espera una crítica pormenorizada acerca de un libro, pero representa una forma de hacer comentarios críticos, y que se necesita como contrapeso para los académicos dedicados a medir y clasificar libros en base a reglas que se contradicen un poco con el espíritu de la literatura, un arte al fin y al cabo, subjetivo y dirigido a los sentimientos antes que a la razón.

* “El Cíclope”, comentario de Alejandro Zambra
** “Veraneando en Hungría”, comentario de Alejandro Zambra
*** “Correspondencia ajena”, comentario de Alejandro Zambra

macarena sanhueza said...

Acerca de la critica de Alejandro zambra, escritor de bonsái (2006) y la vida privada de los arboles (2007), además de algunos poemarios y columnista hoy en día del diario La Tercera, puedo decir primero que nada que busca motivar, más que involucrar al lector, y motivarlo no necesariamente en el tema central de la critica, sino a indagar o profundizar en otros artistas o situaciones, que el escritor cita en el desarrollo de su columna, defendiendo o sacando a la luz desde el contexto o situación planteado en la columna, cualquiera que fuese; pero muchas veces no impulsa a involucrarse ni a tomar postura frente a lo leído, muchas veces ni siquiera da herramientas para el discernimiento o apropiación de un tema.
Quizás por el tono informal, ameno, personal y cercano, es que se me hace ágil y novedoso leer a este columnista, autodefinido más como poeta que como novelista, donde muchas veces aparece el elemento chileno y coloquial como algo permanente e importante, sumado a muchos escritores de gran envergadura, que evocan la imagen de un gran lector, a quien por lo menos a mi da confianza, por la impresión de apropiarse y creer lo que dice, de hablar de “guata”, no en un tono tan academicista, el hecho de citarse a si mismo también inspira un involucrarse en su persona, con lo que escribe y opina.
Las imágenes, citas, la idea de no controlar nada, la libertad, la broma, sumado a un deseo de perfección, no muchas veces alcanzado, son elementos comunes en Zambra, así como las “enumeraciones tentadoras” como llama él. Pero es la literatura misma quizá uno de sus pilares más fuertes, la idea de una lucha por amor a la poesía, a la verdadera poesía, no solo en grandes escritores o artistas reconocidos a nivel internacional, sino también lo propio, cercano, novedoso, siendo muchas veces estos últimos, puestos a la altura de los primeros.
Aunque no sea un gran critico, no cumpliendo muchas veces con lo esperado en una rubrica doctoral, no se puede olvidar que el rol que cumple es de columnista, en donde la pluma ligera y tono poético ciertamente se agradece, convoca y rompe esquemas.

Monse Bao said...

Alejandro Zambra, ¿Qué lo hace tan importante como para que nos den una $%&*$ tarea sobre sus columnas?

Primero que nada, es un crítico especial. Y no digo que especial sea malo.

Es más subjetivo de lo subjetiva que normalmente es una columna de opinión. Nada formal por aquí, nada formal por allá.

Más especial aún por ser un crítico-escritor, así que leyéndolo no puedo dejar de notar ese dejo a historia que pone en sus columnas (a historia novelesca, no historia universal). Se vuelve más interesante porque recrea más imágenes y deja de lado el análisis-logico-agotador que da dolor de cabeza. Un respiro.
Esto hace más interesante leerlo, no es sólo un crítico sentado en su alta silla dorada, diciendo porque ciertos libros son buenos, y porque ciertos libros son malos. Va más allá de eso. (Y por lo visto todavía no alcanza la alta silla dorada)

Normalmente no es de críticas “destructivas”, más bien, es muy positivo dentro de su manera de mirar la literatura. Alaba a sus favoritos, objetivamente descubre que cosas de sus libros no están a la altura, para luego reencontrarse y volver a alabarlo de otra forma.

Es fácil de leer, aunque escribe sobre muchos autores desconocidos (o por lo menos desconocidos por un 90% de la población, incluyéndome), por lo que uno 1. se siente tonto, 2. lo deja de leer o 3. siente curiosidad, y va a investigar.

Creo que lo que el intenta es que escojamos la opción 3 (¡la 3 señor, elije la 3!).

Siguiendo, tiene DEMASIADAS citas (pero personalmente me gustan las citas), habla mucho de escritores Latinoamericanos (que no vienen en café, ni beige ni rojo) y al hablar de literatura lejana también habla de cosas cercanas (Violeta Parra, vacaciones en la playa)

Así que, respondiendo a mi pregunta, creo que lo que lo hace importante es que rompe estructuras.

Anonymous said...

Analizando a Alejandro Zambra pude llegar a la conclusión de verlo más que como a un crítico, sino como un profesor. Pero como todo buen profesor, tiene que llegar a forjarse así, siendo el mejor estudiante. La misión de Zambra es informar a la gente y hacerla reflexionar, como su mayor meta, acerca de la literatura. Su objetivo es llegar a “moverle el piso” a las personas, a mostrarles un campo que tal vez está solo parcialmente explorado por la gente común, como es el de las artes, pero siempre ligadas a la literatura. Al estar en un país como es el nuestro donde encontramos libros cada vez más caros y películas cada vez más gringas, repetitivas y de fácil alcance gracias a la globalización de los cines, siempre es útil y/o necesario tener un guía que nos pueda mostrar un catálogo de personajes de trascendencia dentro del mundo de las letras. Y es que el conocimiento que denota Zambra a simple vista en sus columnas es notable. Podemos encontrar de todo un poco. Muchos nombres y citas a obras de artistas famosos de todo tipo. Pero también digo a simple vista, ya que a pesar de demostrar una seguridad inamovible que se puede ver reforzada por su hábil uso del lenguaje, en cada texto nos da un pequeño esbozo de autores variados, a los que relaciona unos con otros, pero sin ir más hondo en cada uno de ellos. En cada uno de sus textos busca un poco la perplejidad de los lectores frente a un tema, y de esta manera puede llegar a incitarlos a informarse sobre algún artista. O tal vez no… si su trabajo fuera tan “cuadrado”, de simplemente llegar así a educar a la mujer o al hombre chileno, perdería un poco la originalidad y la inspiración que se muestra en sus escritos, estaríamos leyendo un folleto. Al leerlo da más la impresión de que olvida su propósito y simplemente se pone a escribir lo que ha aprendido acerca de la literatura dentro del tiempo que tiene sin escribir entre texto y texto publicado. Es por esto que lo nombro un estudioso.
Dentro de esto pude llegar a ver que Zambra usa un tema en particular para crear cohesión en sus textos, y éste, es el aproximar la vida cotidiana con la literatura, poniendo esto como la base para la creación de ésta dentro de la mente de la humanidad. Nos habla la mayoría de las veces sobre cómo podemos ver representados ciertos temas de autores o sus libros en ciertos momentos de nuestras vidas y cuál es el sentimiento por el cual se originan estas obras. Esto puede llegar a ser un factor atrayente para la gente a la hora de leer a Zambra, ya que este sería el motivo (o al menos lo propongo yo) por el cual Alejandro es fácil de entender, a pesar de que su lector sea de un intelecto en relación asimétrica con el intelecto de Zambra, o su conocimiento más bien.
Cristóbal Vallejos

valentina eloisa said...

Para mi en zambra lo que caracteriza a sus criticas es el goce, la critica ahora es una excusa para leer, y también la utiliza como crónica a disposición de sus amores o tesoros de la cotidianidad.
La verdad es que creo q su simpleza no se debe a un favor
O que este gestando alguna medida populista en acercar al chileno medio al mundo literario en su lenguaje ‘’analfabeto’’, la verdad es que para mi en su simpleza reside su complejidad y riqueza.
Como el otro día dije para mi lo que lo caracteriza es lo naif: espontáneo; ‘’autodidacta’’ de los artistas, utiliza una forma no convencional de critica, casi inventado por el mismo, y la perspectiva acientífica captada por intuición, claro esta que pocas veces realiza esas disecciones tan propia de los académicos.
Por ultimo en muchos aspectos, recuerda (o se inspira) en el arte infantil, que mas infantil o larico que acordarse de las canciones o grupos que te fascinan, de la señora que venia del campo que cantaba preciosas canciones al cual tu mama tarareaba, o crecer escuchando a los Rolling, cosas y elementos propios que se ven en muchas criticas como citas. Bueno no se si mencionar la ingenuidad como parte de la definición aplicada a zambra puesto que no podría decir que ser ‘’pavo’’ (no estar al tanto de lo que pasa por creer que las cosas funcionan de cierta manera como ocurre con la ingenuidad) forma parte de el , la verdad es que esta muy alerta de los últimos sucesos, la actualidad y sus conocimientos son bastante vastos, bueno como cualquier critico debería ser, solo que creo que este se caracteriza como dijo allende de estar lejos de lo esnob como la mayoría de los otros críticos y chilenos siúticos.

Josefina Larrañaga said...

La gente que no escribe no debería criticar.
Y aunque esta podría ser la perfecta excusa de Zambra para desahogarse en su columna semanal se abstiene. En vez de tomar el texto y despedazarlo para luego ver si tiene algo rescatable y plasmar eso en la sección de cultura del diario de turno parece preferir mostrarse a sí mismo, con comentarios “cercanos” al promedio (al fin y al cabo escribe en un diario) y con un sinfín de citas que nos irán desvelando, columna tras columna, a quien admira Alejandro Zambra. Tal como el “dime con quien andas y te diré quien eres” te digo “dime a quien admiras y te diré como eres”, así mi Zambra es desconocido, pero una vez ya leído se torna grande. A el no le importa el resto, y esto, para mi, es lo que le da cierta licencia para hacer lo que quiera.
Zambra es como un cocktail (para las personas con cierto nivel de vergüenza (o de una, decencia), dejemos out a los trogloditas que van a comer) donde encontramos de todo un poco. Sabores locales, un toque europeo, a veces incluso incursiona en otros ámbitos (con todo el respeto que los futboleros crean merecido) no siempre tan artísticos.
Podemos decir, entonces, que tal como Zambra nos da un nuevo concepto dentro de la literatura chilena (el de sus novelas-bonsái), nos da un nuevo concepto de crítica?.
La pregunta permanece en el aire.
Ahora, y nos ponemos en sus zapatos en el ejercicio este de citar, invoco nada más ni nada menos que una frase rescatada de su columna de el domingo: “A veces escribir es descubrir lo que ya sabíamos”.
Así, y para darle un poco de estructura al texto, concluyo; la columna de Zambra es una invitación a ver a través de sus ojos. A ser Alejandro Zambra. Aunque quizás por menos de esos ya escasos 15 minutos antes de que la realidad nos traiga de vuelta.

Elisa said...

Critica (¿Cómo definición de Elisa Covarrubias?) de Alejandro Zambra

Al empezar a hacer este comentario me cuesta decir Zambra es de tal y tal manera, porque mi poca, casi nula lectura de critica me dice que es algo mas duro, mas sin piedad, o quizás no tan duro pero si mas atrevido. A diferencia de esta estructura de crítica que esta armada en mi cabeza, viene Zambra.

Consideraría que Zambra podría ser cualquiera de nosotros, pero con miles mas de libros, música, películas, obras de teatro, mundos que nosotros encima. Es alguien que no es docto, no se cree el cuento, no necesariamente dispara contra algo si lo considera malo, es alguien común y corriente (pero que lee, y bien) que comenta sobre él. En algunas columnas habla simplemente de cosas que le han pasado, casualidades, novedades, cosas que podriamos calificar de banales, pero el las considera dignas de contar por la belleza de su cotidianeidad. En otras habla de libros, autores, temas, etc, siempre su humilde opinión de lector que conoce y sabe. Comenta que tal le pareció, valora las ventajas, los logros, etc.

Zambra me dice, hey tontona el mundo de las letras es mucho mas grande que el que conoces. Esta columna será sobre Natalia Ginzburg, Matías Fernández o los fumadores, pero date cuenta de las miles de citas que te estoy dando, no es por nada, si no que son cosas que vale la pena echarles una hojeada, asi que deja de ser tan pasiva y muévete a leer, saber, ver, descubrir, escuchar, aprender, conocer y asi etc, etc, etc.

Jose Movillo said...

La crítica de Zambra

Una crítica de Zambra se presenta como más que una crítica. Quizá porque es completamente subjetiva, y que cuando critica algo en realidad critica casi a todo menos a eso. Por eso también es Zambra.
Su principal característica es que alude a otros textos y a otros autores en cada crítica que hace.. y sea como sea busca la manera de relacionarlos. Esto tiene, a mi parecer, distintas reacciones en los lectores: algunos no entienden, otros las ignoran, otros se animan a investigar y otros, los realmente entendidos en el tema, las entienden y asienten con la cabeza. En este elemento radica también la gracia de Zambra… su crítica no se basa en el análisis sino en la analogía, lo que puede hacer que la crítica de un libro que muy pocos conocen se transforme en un conocimiento fácil de adquirir (al relacionarlo con elementos mas conocidos como Violeta Parra…)
El elemento más atractivo de Zambra es, quizá, que su poco enfoque académico le da espacio para que realmente exprese lo que siente con respecto a lo criticado, lo que muchas veces se pasa de subjetivo, y da la expresión que realmente siente y quiere traspasar lo que piensa.
Zambra asume también un papel de observador: no da la impresión que esté dando cátedra sobre el tema, sino que como observador común (aunque no tan común debido a sus conocimientos de literatura que lo hacen un entendedor) nos enseña su opinión y su percepción de la obra, y enseña que realmente lo fascina. Sin embargo, no se empeña en hacer cada especto de la obra maravilloso como para que los lectores se crean el cuento, es también muy honesto y comenta lo que no le parece tan bien, para después volverlo a alabar desde otra perspectiva. Lo que yo me atrevería a llamar una crítica completa.
Mi impresión final sobre Zambra es que cuando termino de leer sus críticas tengo la impresión que ni yo ni el sabíamos a donde iba. Está lleno de espontaneidad, y lo más importante es que no le tiene miedo ni intenta reprimir esta espontaneidad. Durante la crítica se va por las ramas, llama a otros autores, otros cantantes, otras obras, y las hace parte de un tema, lo que enriquece la crítica en sí misma, y por lo tanto, su lectura. Siento que él mismo se olvida de que es una “crítica” y las estructuras de la misma y se deja llevar por lo que siente y lo que sabe. Y esto si que es un mensaje que vale la pena leer.

Para terminar: creo que realmente lo que destaca de la crítica de Zambra es una invitación, una invitación a leer, a conocer, a olvidarse y a romper. Sobre todo a romper. Nos invita a todos a superar las barreras de los best Sellers y a introducirnos al mundo de la literatura.
Al igual que zambra, yo también cito, y cito su principal invitación: “Hernández no se parece demasiado a nadie, y ese es, finalmente, el motivo principal para leerlo.”

sofia muzzio said...

Crítica Zambriana: ¿Nuevo modelo?

Definitivamente sí. Alejandro Zambra cambia la estructura típica, o por lo menos la imagen general que la gente tiene de la crítica (que generalmente saca a la luz lo malo de lo que se está criticando, de lo contrario tiene que ser demasiado bueno, y digo demasiado porque solamente bueno no basta), haciendo comentarios positivos de los distintos y diversos temas que habla (podría atreverme a decir que de todas las columnas suyas que he leído no me he topado con ningún comentario destructivo). Mi primera impresión fue que la crítica de Zambra era algo ingenua, me parecía raro que alguien que está haciendo una crítica diga solo cosas buenas ¿será por qué es un mal crítico? o a lo mejor quien sabe si no se atreve a hacer comentarios negativos. Pero luego de leer, leer, leer, analizar, analizar, analizar…… llegué a la conclusión de que esa manera que él tiene de hacer las cosas es lo que lo hace especial y distinto de los otros, permitiéndonos que la crítica sea una excusa para leer.

En la variedad de temas de los que habla se refleja su amplio conocimiento acerca de diversos contenidos, estando el elemento latinoamericano muchas veces presente (Violeta Parra, César Vallejo).

Sus críticas son muy subjetivas, espontáneas, vienen muy de él, de su propia impresión acerca de las cosas, expresando lo que siente mucho más de lo que uno esperaría de un típico crítico, esto hace que lo veamos como uno más de nosotros, no alguien por sobre nosotros. Un elemento muy positivo (quien lo diría, ahora me voy a poner como Zambra) es que escribe de manera sencilla, mezclando elementos cotidianos, presentándose de manera cercana y haciéndose fácil de leer (quién le metió en la cabeza a los críticos que tienen que escribir con palabras complicadas, a lo mejor así sienten que son más inteligentes que los otros y que tienen autoridad para criticar lo que sea, pero de qué sirve que escriban si su escritura se transforma en algo lejano a quienes justamente está dirigida). La gran cantidad de citas que pone, creo yo que son un reflejo de su amor hacia la literatura, tiene ganas de contarnos lo que le gusta e invitarnos a disfrutar con él, es así como intenta captar nuestra atención.

Maria Jose said...

Alejandro Zambra, un escritor, lector y columnista chileno. Que nos muestra mediante sus distintas columnas, libros, autores, cantantes y la realidad (también), mirada, desde un punto de vista distinto que está , adornado con muchas citas de autores, de los cuales la gran mayoría, parece no estar en el subconsciente del hombre medio, personalmente creo, que las referencias que utiliza, son la mejor manera, de representar su parecer y dan a su escritura su sello propio.
Instituyo que el objetivo de Zambra, como columnista, es hacer que la persona que lee, la parte cultural de “La Tercera”, se interese e investigue, sobre los distintos autores que nos “presenta”, algo así con un afán de “expansionismo cultural”, para que lo relativamente desconocido se nos vuelva familiar.
También, se puede mencionar, que todas estas referencias, no entorpecen la lectura, de su columna, porque, aunque la gran mayoría de los autores de sus citas no se encuentren en el subconsciente de las masas, usa un tono bastante familiar, y siempre hay un hecho, una referencia, que hace que el lector de su crítica, reconozca, algunos aspectos y se interese en ella.
La critica de Zambra, se nota, su gran interés, para que la gente se acerque a temas desconocidos para ellos, usando un tono mucho más amistoso, que otros doctos críticos, que usan una serie de palabras, conceptos y derivados, que lo que hacen es espantar a la gente de la literatura u otros temas, dejándola para otros docto lectores.
La apuesta de Zambra, es abrir pasos en los temas que la gente ignora, porque en una de esas sus lectores “enganchan”.

Sebastián said...

Después de ver aparecer en las librerías los libros "Bonsai" y "La vida privada de los árboles", luego de leer sus columnas de opinión de diarios como "El Mercurio" o "Las últimas Noticias", y de ver las críticas que han puesto en el blog, surge la pregunta: ¿Qué más se puede decir de Zambra?(Prácticamente ha sido analizado por cada lado posible.) De todas formas, voy a poner lo que tenía pensado, ya que, a pesar de que no surga nada nuevo bajo el sol, por lo menos ayudará a confirmar y asentar las opiniones que se han presentado anteriormente.

Frente a la pregunta de ¿Quien es Zambra? es curioso analizar las impresiones que la gente se ha llevado de él: En el blog español Porta 9, en el que le hacen una entrevista, se ve como elemento común en los comentarios el encontrar a Zambra como alguien sencillo y directo; basándonos en esto y en las creaciones que ha hecho, podríamos decir que el crítico literario pareciera ser el tipo de persona con la que nos encontraríamos en el metro o en la micro, con la que siempre se termina hablando de libros y que le gusta el fútbol; en otras palabras, un chileno "común" que le gusta la literatura, leerla y compartirla. Y decía curioso al principio del párrafo, ya que pareciera ser ésta una característica distintiva de Zambra: de que la gran mayoría termina con la misma opinión una vez que lo lee o lo escucha (como se demuestra anteriormente en el blog: de ser más que un crítico un amnate de la lectura, y que más que analizar un libro nos invita a leerlo.)

"Escribir es como cuidar un bonsai" piensa Julio/Zambra en "Bonsai", es algo que requiere paciencia, dedicación y compromiso: el árbol miniatura tiene que resumir al árbol real en el menor espacio posible, es decir, tiene que transmitir todo lo que es un árbol de la forma más sencilla, directa y ármónica posible. Y eso es lo que hace Zambra: transformar en bonsai cada cosa que escribe. El resto es literatura.

Anonymous said...

Los comentarios cabrones! se nota que hace falta una mascota por acá :)

Joaquín said...

Comentario crítico de Zambra.
Para mí, Zambra se muestra de manera sencilla y honesta en sus columnas, siendo totalmente subjetivo y sin buscar la crítica “docta”. Usualmente leemos criticas que se basan en elementos y usa conceptos que no todos entendemos. Por ejemplo, al leer una critica de cine es normal encontrarnos con que se comenta la fotografía, la forma en que fue filmada la película, los guiños del director a otras obras o autores y en general el uso de técnicas cinematográficas, pero muy pocas encontramos el simple comentario de si la película es bonita, triste, entretenida o cursi, por que pareciera que los críticos prefieren demostrar que saben mucho y no tomar posturas radicales en vez de escribir lo que realmente piensan.
Yo creo que Zambra tiene ese lado positivo: uno sabe que está leyendo algo que escribió con gusto, que refleja lo que siente y no una crítica especializada y avanzada sobre literatura. Por otro lado, Zambra es impulsivo y en cada columna cita mucho y hace comparaciones un tanto exageradas (Chinoy – Dylan), entonces, su opinión deja de ser una referencia masiva: si te gustó una crítica de Zambra, averiguas sobre sus referencias y estas de acuerdo con su posición no significa que te valla a pasar lo mismo con su próxima columna, en cambio, si lees varias columnas de otro critico lo mas probable es que te encuentres con una constante, una orientación y un punto de vista evidente, entonces, te guste o no la posición del critico en cuestión, sabes que su opinión se mantendrá, y aplicándolo al ejemplo del cine, irás o no a ver cada película que recomiende.
Con Zambra no podrías establecer esa relación, por lo que leer a Zambra es una apuesta, siempre será honesto, a veces demasiado.

Anonymous said...

Tono critico de Zambra:

Finalmente y luego de leer variadas criticas y comentarios de Zambra, logre extraer varias constantes de su tono, aunque de todas formas no son muy distintas de las que pudimos encontrar en clases.

Yo pude ver en Zambra, a alguien muy sencillo en su critica, que se presenta muy dócil y directa. Mostrándose en todos sus comentarios como alguien común y corriente del cual puedes hablar del tema mas popular o vulgar hasta de temas muy elevados de literatura y arte en general. Esto creo que lo hace ser muy interesante y atractivo, por que logra cautivar la atención de cualquier lector, hasta del mas desinteresado, por que si no logra atraparlo con el tema central de su presentación, logra hacerlo de todos modos a través de un ejemplo, de una pequeña cita, de una canción o una persona, que finalmente termina amarrando a este y obligándolo aunque sea a aproximarse a lo que Zambra quiere. Otro aspecto que me llamo bastante la atención, es que a través de la jovialidad con la que nos presenta sus comentarios, nos invita a hacernos parte de estos, realizando de esta manera parte de su tarea complicadísima que consiste en motivar incluso a los mas alejados de su tema: el arte.

En conclusión, creo que Zambra nos muestra una nueva manera de hacer critica, una manera muchos mas libre y natural. En la cual mas que criticar o comentar sobre un tema determinado. Es dejar fluir a la conciencia donde todos pueden encontrar cosas rescatables, desde el que no quería encontrar nada, hasta aquel que las buscaba con desesperación.

Pedro Tupper